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Thursday, 26 April 2012

Artículo: "El Plan de Museos de la Generalitat y la Imagen", J.C.Suárez y P.Nogales


 (clicka a la imagen para ver el video)


El pasado 7 de marzo el Conseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Sr. Ferran Mascarell, presentaba su proyecto estrella para organizar los museos de Catalunya y crear una estructura para la gestión del patrimonio catalán. Su punto de partida, expuesto en la comisión de Cultura del Parlament de Catalunya de finales de febrero, es que actualmente hay un sistema de museos en Catalunya asistémico como herencia de la forma en que se crearon los diferentes museos y centros culturales catalanes. Desde ese punto de partida parece lógico y necesario un plan de organización de la estructura de los mismos y del patrimonio en Catalunya. Una idea con la que muchos pueden estar de acuerdo, pero si estudiamos el plan desde el punto de vista de la conservación, recuperación, estudio y difusión de la imagen fija o en movimiento –o sea desdel el punto de vista del patrimonio fotográfico y cinematográfico de Catalunya- la conclusión más adecuada es la de una oportunidad perdida.
La posible futura estructura del patrimonio catalán se podía haber planteado con una visión moderna y de futuro o, como se ha hecho, con una visión conservadora y de pasado. Porque a pesar de estar concebido en el siglo XXI, sus planteamientos y filosofía es del siglo pasado. El plan establece crear 4 áreas primordiales: arte, história, ciencia y contemporaneidad. En la de contemporaneidad y alrededor del MACBA (Museu d’Art Contemporàni de Barcelona) se incluye a la Filmoteca de Catalunya y al cine en general. Pero peor suerte corren otras manifestaciones de la imagen como la fotografía, a la que se diluye en un futuro centro de recursos nacionales cuyo objetivo es crear una futura colección de Fotografía; mientra que otras manifestiaciones audiovisuales se diluyen en ese núcleo de arte contemporaneo compartiendo espacio junto a Centros y Espacios de Arte Contemporáneo. La visión general que podemos extraer de este planteamiento es que o bien no se entien a la imagen fija o en movimiento como un todo, como un conjunto transversal en nuestro mundo museístico y patromonial o bien no se sabe que hacer con ella. Esto lleva ineludiblemente a creer que políticamente nuestros representantes se han visto incapaces de articular una estructura que supere el viejo debate de la imagen como arte y la imagen como documento, cuando en realidad una cosa no quita la otra y la imagen audiovisual o fotoquímica es en sí un medio de expresión de ideas, visiones, experiencias y conceptos que traspasan el ámbito del arte para penetrar en el mundo particular. Al final la Generalitat opta por entender la imagen, especialmente el cine, como un resultado unicamente artístico y no entiende la transversalidad de la imagen fotoquímica; con lo que el problema de la dispersión y la asistemicidad –que el Conseller criticaba para el sistema cultural catalán- se mantienen en el mundo de la imágen fotoquímica. Así, tendremos que el cine, entendido como expresión artística contemporánea, estará dependiendo del MACBA (no entramos aquí a valorar el papel de los documentales y otras producciones de no ficción profesionales o no profesionales existentes en la Filmoteca respecto a su consideración como arte), pero determinadas colecciones cinematográficas se mantienen en la órbita de los archivos –tanto en el Archivo Nacional de Catalunya como en los archivos comarcales o locales-; mientras que la fotografía (sin un centro propio) se concibe como recurso transversal, y a la vez se diluye en dos ejes estructurales diferentes como el MACBA y el MNAC, que cuentan con colecciones propias de fotografía. Pero aún resulta más curioso que en este planteamiento en donde se ha detallado todolos los centros y Museos de Catalunya y se les ha buscado ubicación en esa futura estructura museística catalana, no se cuente (o no se mencionen) Centros y Archivos dedicados a la conservación de la imagen, centros de larga tradición como el Arxiu Fotogràfic de Barcelona, el CRDI de Girona u otros de reciente creación como el CIMIR de Reus; aunque este último este pasando dificultades actualmente como consecuencia de la crisis y los recortes de las administraciones públicas, lo que ha llevado al cierre de servicios como su Cinemateca. Es en realidad en este punto en el que creemos que la Generalitat, más allá de plantear grandes teorias o de proponer visitas a Centros internacionales para aprender del funcionamiento y estructura de los mismos, ha de mirar hacia comarcas, ayudarlas y aprender de ellas (dentro de la modestia que otorgan las cifras de materiales conservados). Por ejemplo, Girona y Reus han planteado la conservación de sus colecciones de cine y fotografía como un conjunto para el que han creado un centro propio y especializado que no diluya las mismas entre museo y archivos. Es a este modelo al que se ha de ayudar. Un modelo que también se esta implantando en otros lugares y uno de ellos es Tarragona con la próxima apertura de un Centro de la Imagen en la Antigua Tabacalera. Este es un planteamiento moderno y de futuro, ya que cada vez más la imagen tiene mayor importancia en la vida del ciudadano a través de la televisión, el cine y las nuevas tecnologías y el uso de la imagen de archivo es cada vez mayor. Y a pesar de ello ¿porque no es posible o no ha sido posible, crear una estructura similiar para Cataluña?, ¿porque no se ha podido considerar a la imagen fotoquímica como un conjunto y un elemento transversal, que abarca a archivos, bibliotecas, museos y centros de arte?, ¿porque no se ha podido plantear en ese nuevo plan un eje tématico entorno a la imágen en el que estuvieran la Filmoteca y un centro de referencia fotográfico y alrededor suyo una constelación de centros y colecciones que trabajan con la fotografía y el cine? La respuesta parece sencilla, vivimos en el siglo XXI, pero nuestros políticos siguen pensando la conservación y el concepto de imagen como si estuvieramos a principios del siglo XX, por ello es más importante para ellos el número de personas que pisan un lugar que no el número de usuarios presentes o virtuales de esos equipamientos. A esa mentalidad mercantilista le añadimos los efectos de la crisis que les llevan a hacer y pensar políticas culturales en términos de rentabilidad económica y no de eficiencia y responsabilidad cultural, porque seamos serios el pasado de Catalunya no se reconstruye o se explica con manifestaciones verbales en discursos grandilocuentes sobre la patria y la grandeza de un país, sino con documentos que se han de conservar y preservar para que las actuales generaciones y las futuras entiendas las dificultades por las que atravesaron su antepasados y resulta que a partir del siglo XIX uno de los documentos más importantes de nuestra história son las imágenes fijas o en movimientos, de ficción o documentales. profesionales, amateurs o domésticas, nacionales o locales... Todas esas imagenes que hemos de preservar ilustraran a las generaciones futuras la rica vida cultural de la Catalunya de estos dos últimos siglos.
Es por esa razón por lo que en 1995 creamos en la Universitat Rovira i Virgili la Unitat d’Investigació del Cinema y es por ello que llevamos dos décadas trabajando por la conservación del patrimonio cinematográfico de estas comarcas. Tras haber recuperado, o colaborado en la recuperación, de más de 3.000 rollos de películas y en la conservación de otros tantos materiales audiovisuales nuestra experiencia nos permite valorar este plan de museos de la Generalitat de Catalunya como una GRAN OPORTUNIDAD PÉRDIDA y en general la situación actual como decepcionante y peligrosa. Durante estas dos últimas décadas hemos trabajado con pocos recursos y, en en la mayoria de ocasiones, con mucha incomprensión, pero siempre hemos dado pasos hacia adelante en esta poco valorada tarea de conservación del patrimonio cinematográfico, con momentos que nos han llenado de inmensa felicidad como la inauguración del Centre de la Imatge Mas Iglesias de Reus o la creación del Memorimage de Reus o el inicio de la campaña de recuperación cinematográfica en Montblanc por parte del Arxiu Comarcal de la Conca de Barberà. Todas ellas han proporcionado grandes momentos con proyecciones públicas de material desconocido o dado por desaparecido y todo estos logros están actualmente en peligro porque la crisis sirve de excusa, no para cuestionarse la eficacia de determinadas actuaciones y formas de funcionamiento de estructuras políticas o económicas, sino para recortar en cultura porque siempre se considera un gasto inútil, poco rentable e innecesario, aunque sea en momentos de crisis (recuerdese la crisis de 1929) cuando más se consume cultura (en ese caso cine) para sobrevivir mental y psíquicamente a una realidad negativa.




 
José Carlos Suárez y Pedro Nogales Cárdenas 
Profesores de cine de la URV
Unitat d’Investigació del Cinema - Aula de Cine de la URV
(Colaboración externa)

Article: "El Pla de Museus de la Generalitat i la Imatge", J.C.Suárez i P.Nogales



(cliqueu a la imatge per veure el video)


El passat 7 de març el Conseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Ferran Mascarell, presentava el seu projecte estrella per a organitzar els museus de Catalunya i crear una estructura per a la gestió del patrimoni català. El seu punt de partida, exposat en la comissió de Cultura del Parlament de Catalunya de finals de febrer, és que actualment hi ha un sistema de museus a Catalunya asistèmic com herència de la forma en la que es van crear els diferents museus i centres culturals catalans. Des d’aquest punt de partida, sembla lògic i necessari un pla d’organització de l’estructura dels mateixos i del patrimoni a Catalunya. Una idea amb la que molts poden estar d’acord, però si estudiem el pla des del punt de vista de la conservació, recuperació, estudi i difusió de la imatge fixa o en moviment –o sigui des del punt de vista del patrimoni fotogràfic i cinematogràfic de Catalunya– la conclusió més adequada és la d’una oportunitat perduda.
La possible futura estructura del patrimoni català es podia haver plantejat amb una visió moderna i de futur o, com s’ha fet, amb una visió conservadora i de passat. Perquè tot i estar concebut al segle XXI, els seus plantejaments i filosofia són del segle passat. El pla estableix crear 4 àrees primordials: art, història, ciència i contemporaneïtat. En la de contemporaneïtat i al voltant del MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona) s’inclou a la Filmoteca de Catalunya i el cinema en general. Però pitjor sort corren altres manifestacions de la imatge com la fotografia, a la que es dilueix en un futur centre de recursos nacionals, l’objectiu de la qual és crear una futura col·lecció de fotografia; mentre que altres manifestacions audiovisuals es dilueixen en aquest nucli d’art contemporani compartint espai junt a Centres i Espais d’Art Contemporani. La visió general que podem extreure d’aquest  plantejament és que o bé no s’entén la imatge fixa o en moviment com un tot, com un conjunt transversal en el nostre món museístic i  patrimonial o bé no se sap què fer amb ella. Això porta, ineludiblement, a creure que els nostres representants polítics s’han vist incapaços d’articular una estructura que superi el vell debat de la imatge com a art i la imatge com a document, quan en realitat una cosa no treu l’altra i la imatge audiovisual o fotoquímica és en si un mitjà d’expressió d’idees, visions, experiències i conceptes que traspassen l’àmbit de l’art per a penetrar en el món particular. Finalment, la Generalitat opta per entendre la imatge, especialment el cinema, com un resultat únicament artístic i no entén la transversalitat de la imatge fotoquímica; amb el que el problema de la dispersió i la asistemicitat –que el Conseller criticava per al sistema cultural català– es mantenen en el món de la imatge fotoquímica. D’aquesta manera, ens trobem que el cinema, entès com expressió artística contemporània, estarà depenent del MACBA (no entrem aquí a valorar el paper dels documentals i altres produccions de no ficció professionals o no professionals existents en la Filmoteca respecte a la seva consideració com art), però determinades col·leccions cinematogràfiques es mantindran en l’òrbita dels arxius –tant en l’Arxiu Nacional de Catalunya com en els arxius comarcals o locals-, mentre que la fotografia (sense un centre propi) es concep com un recurs transversal, i a la vegada es dilueix en dos eixos estructurals diferents como el MACBA i el MNAC, que compten amb col·leccions pròpies de fotografia. Però encara resulta més curiós que en aquest plantejament on s’han detallat tots els centres i Museus de Catalunya i se’ls ha buscat ubicació en aquesta futura estructura museística catalana, no es comptin (o no es mencionin) Centres i Arxius dedicats a la conservació de la imatge, centres de llarga tradició com l’Arxiu Fotogràfic de Barcelona, el CRDI de Girona o altres de recent creació com el CIMIR de Reus; encara que aquest últim estigui passant dificultats actualment com a conseqüència de la crisi i les retallades de les administracions públiques, que han portat al tancament de serveis com la seva Cinemateca. És en realitat en aquest punt en el que creiem que la Generalitat, més enllà de plantejar grans teories o de proposar visites a centres internacionals per a aprendre del funcionament i estructura dels mateixos, ha de mirar cap a comarques, ajudar-les i aprendre d’elles (dins de la modèstia que atorguen les xifres de materials conservats). Per exemple, Girona i Reus han plantejat la conservació de les seves col·leccions de cinema i fotografia com un conjunt per al qual han creat un centre propi i especialitzat que no distribueixi aquestes col·leccions entre museus i arxius. És a aquest model al qual s’ha d’ajudar. Un model que també s’està implantant en altres llocs i un d’ells és Tarragona, amb la propera obertura d’un Centre de la Imatge a l’Antiga Tabacalera. Aquest és un plantejament modern i de futur, ja que cada vegada la imatge té més importància a la vida del ciutadà a través de la televisió, el cinema i les noves tecnologies i l’ús de la imatge d’arxiu és cada vegada major. I tot i així, per què no és possible o no ha estat possible, crear una estructura similar per a Catalunya? Per què no s’ha pogut considerar la imatge fotoquímica com un conjunt i un element transversal, que avarca arxius, biblioteques, museus i centres d’art? Per què no s’ha pogut plantejar en aquest nou pla un eix temàtic entorn a la imatge en el que s’hi incloguessin la Filmoteca i un centre de referència fotogràfic i al voltant seu una constel·lació de centres i col·leccions que treballin amb la fotografia i el cinema? La resposta sembla senzilla, vivim en el segle XXI, però els nostres polítics segueixen pensant la conservació i el concepte d’imatge com si estiguéssim a principis del segle XX, per això és més important per a ells el nombre de persones que trepitgen un lloc que no pas el nombre d’usuaris presents o virtuals d’aquests equipaments. A aquesta mentalitat mercantilista li afegim els efectes de la crisi que els porten a fer i pensar polítiques culturals en termes de rendibilitat econòmica i no d’eficiència i responsabilitat cultural perquè, siguem seriosos, el passat de Catalunya no es reconstrueix o s’explica amb manifestacions verbals en discursos grandiloqüents sobre la pàtria i la grandesa d’un país, sinó amb documents que s’han de conservar i preservar per tal que les actuals generacions –i les futures– entenguin les dificultats per les que van travessar els seus avantpassats; i resulta que a partir del segle XIX un dels documents més importants de la nostra història son les imatges fixes o en moviments, de ficció o documentals, professionals, amateurs o domestiques, nacionals o locals... Totes aquestes imatges que hem de preservar il·lustraran a les generacions futures la rica vida cultural de la Catalunya d’aquests dos últims segles.
És per aquesta raó per la qual al 1995 varem crear a la Universitat Rovira i Virgili la Unitat d’Investigació del Cinema i és per això que portem dos dècades treballant per la conservació del patrimoni cinematogràfic d’aquestes comarques. Desprès d’haver recuperat, o col·laborat en la recuperació, de més de 3.000 rotlles de pel·lícules i en la conservació d’altres tants materials audiovisuals, la nostra experiència ens permet valorar aquest Pla de Museus de la Generalitat de Catalunya com una gran oportunitat perduda i, en general, la situació actual com a decebent i perillosa. Durant aquestes dues últimes dècades hem treballat amb pocs recursos i, en la majoria d’ocasions, amb molta incomprensió, però sempre hem donat passos cap endavant en aquesta poc valorada tasca de conservació del patrimoni cinematogràfic, amb moments que ens han omplert d’immensa felicitat, com la inauguració del Centre de la Imatge Mas Iglesias de Reus o la creació del Memorimage de Reus o l’inici de la campanya de recuperació cinematogràfica a Montblanc per part del Arxiu Comarcal de la Conca de Barberà. Totes elles han proporcionat grans moments amb projeccions públiques de material desconegut o considerat desaparegut i totes aquestes fites estan actualment en perill perquè la crisi serveix d’excusa, no per a qüestionar-ne l’eficàcia de determinades actuacions i formes de funcionament d’estructures polítiques o econòmiques, sinó per retallar en cultura perquè sempre es considera una despesa inútil, poc rentable i innecessària, encara que sigui en moments de crisi (només cal recordar la crisi de 1929) quan es consumeix més cultura (en aquest cas, cinema) per a sobreviure mental i psíquicament a una realitat negativa.



José Carlos Suárez Fernández i Pedro Nogales Cárdenas 
Professors de cinema de la URV
Unitat d’Investigació del Cinema - Aula de Cine de la URV
(Col·laboració externa)